Ahhh... ¡qué gusto! mis padres y mi abuela se han marchado a pasar el fin de semana a la casa del pueblo y aquí estoy solita con mi chihuahua Carlos disfrutando de una taza de café el sábado por la mañana....Además logré que mis padres se llevaran al gato y al pájaro. Me costó un poco pero mi madre llegó a la conclusión de que lo mejor era separar al perro y al gato el tiempo que ella no estuviera, no fuera el gato a comerse a Carlitos. A mi me pareció estupendo porque yo creo que el problema de carácter del gato se debe fundamentalmente a la falta de sociabilidad derivada de una falta total de interacción con animales de su misma especie y así se lo dije a mi madre quien, mientras le contaba mis teorías, miró al cielo, respiró profundo y murmuró algo sobre la paciencia... Es tan graciosa, a veces no la entiendo, pero bueno en fin, que estoy la mar de contenta aquí tirada en mi cama disfrutando de la tranquilidad. y en esas estaba cuando....
-¡Ahhhhh¡¡¡¡- miro a una de las esquinas de la pared y me encuentro una araña de medidas descomunales ¿pero no se habrá escapado de un zoo?? pero dónde vivo ¿en Madrid o en el Amazonas??? tiene por lo menos 4 centímetros....Cómo es posible si hay mosquiteras en toda la casa. Empiezo a notar como el pelo de los brazos (porque por supuesto no tengo en ninguna otra parte del cuerpo) se me ponen de punta y después del consabido gritito mariquita pego un brinco y salto de la cama. Mi perro empieza a temblar y se esconde bajo la cama. Creo que vamos a acabar con el bicho con tanto susto, no se está recuperando del estrés que le provoca el gato y ahora esto... No sé si se ha asustado por mi reacción o por la araña, porque parece una tarántula.
Mi mente empieza a pensar con rapidez -¡qué hago, qué hago¡- y mientras ella ahí paseándose por la pared con la misma parsimonia de alguien que va de visita a un museo la muy desvergonzada. -¡Qué hago, qué hago¡-, no quiero irme para no perderla de vista pero tendré que ir a por el baygon verde. Cuando me dirijo rauda y veloz a por el insecticida me paro en seco, y empiezo a pensar - ¿no soy supersolidaria y superecológica?-, al menos eso creo, así que corro a llamar a mi amigo Borja (un naturalista vegetariano que se considera el defensor de todo lo verde -y no me refiero sólo a los chistes-) para que me diga qué hacer. -¿Por qué mi madre se ha tenido que ir al pueblo?-. Encuentro el teléfono móvil y cuando consigo localizarle me dice sin casi vocalizar que estaba meditando sobre la necesidad de que las lechugas y las hortalizas en general deberían recibir al menos el mismo trato que los linces esos ibéricos. A a mí lo que me parece es que estaba dormido como un lirón, y cuando se lo hago saber me contesta airado que yo no tengo ni idea de meditación y que no le venga con mandangas... Le tranquilizo y le digo con voz temblorosa lo que pasa y él balbuceando me dice que si quiero en algún momento pertenecer a la tripulación del "rainbow warrior" (era mi sueño de hace tiempo, aunque no me veo en el barco con mis tacones) pues que no puedo matar al bicho. -¿Y qué hago?- le pregunto. -Pues métela en un tarro y libérala en su hábitat natural- me contesta.
Yo pongo la misma cara que cuando veo en una revista un modelito de tendencia de primavera-verano que me parece un horror y replico -¿que me tengo que acercar a ESO??-, -Sí, por supuesto-, responde, -y ahora déjame que estoy meditando y estas interrupciones rompen mi karma y mi conexión sísmica con la Madre Tierra- añade. Mientras yo me quedo con la boca abierta intentando entender de lo que me está hablando me doy cuenta de que me ha colgado y ni siquiera se ha despedido.
Bueno, vale, haré lo que dice. Corro a la cocina y busco un tarro de cristal y unos guantes de fregar...pero -¿dónde los habrá puesto esta mujer?-. Revuelvo todos los armarios y al fin encuentro lo que buscaba. Con decisión, me pongo los guantes cojo el tarro más grande que encuentro y me encamino a la habitación. A medida que me voy acercando mis fuerzas flaquean
-¿y si cuando me acerque me salta encima y me muerde???. -¿Y si se pone chula me da la espalda y se va a buscar un sitio donde poner millones de huevos???-. Respiro hondo y entro en la habitación.. Pero ¿dónde está??? estaba en la esquina ¿dónde se ha metido????. Sin quitarme los guantes comienzo a registrar la zona y nada que no aparece, ¿se podrá teletransportar como los de Star Trek???.
Después de estar un rato con los guantes, el tarro y mi perro temblando pegado a mis pies revolviendo la habitación me doy por vencida, no hay manera de encontrarla y esta tarde tengo una tea party. ¿Habrá sido una alucinacion?. No, no puede ser, a lo mejor me pasé con el azúcar en el café. Que no, que no, no estoy tan mal. -¿Qué hago?- A Borja no le he visto muy colaborador y por supuesto no voy a llamar a mi ex.. Creo que lo mejor es cerrar la puerta y dormir en el sofá hasta que alguien me asegure que el bicho ese no está y que no hay millones de sus churumbeles correteando por ahí.. Mis padres vuelven mañana por la tarde, en cuanto entren en casa lo primero que tienen que hacer es buscarla y matarla (ya seré ecológica otro día), y ya que están en faena que me limpien un pelín la habitación, que falta le hace. Seguro que no les importa.
Jolines ojalá mis padres tuvieran un "chaiselongue" y no un sofá de dos plazas, voy a acabar con la espalda hecha una pieza de tetris.. ¿Por qué todo me tiene que pasar a mi???.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Acabo de tener un Déjà vu.
ResponderEliminarNo, lo habré imaginado...
Ulele
MaRiO
me ha gustado tu relato espero la segunda parte .
ResponderEliminarLulu
Muchas gracias por tus palabras Lulu, Lola ya ha vivido otras situaciones en entradas previas, te animo a leerlas, espero que te gusten y que las próximas que vayan surgiendo también... un abrazo
ResponderEliminarQué tal Lola? Desde que te has mudado a casa de tus padres ya no sé nada de ti más que por aquí, que el teléfono está para algo, aunque sea a cobro revertido, que como sigas en el paro y con esta crisis... Tía, ayer por la noche me acordé de ti muuuucho. Cuando llegué a casa de tomarme algo con unos muy buenos amigos, me encontré una pedazo de araña corriendo por el baño (verídico, eh!!). Y encima iba descalza, en contacto con la Naturaleza, claro. Conseguí matarla con el tacón de mis sandalias nuevas y la eché al wc. Entonces empecé a pensar en que se reproduciría y subiría hacia arriba para no ahogarse... y yo con unas ganas tremendas de hacer pipí. Uf!!! que repelús!!
ResponderEliminarBueno Lola, que ya sabes que me encanta tu vida, ya me contarás más capítulos!!
Nos vemos.
Besotes