Tras la sorpresa inicial ya puedo decir que estoy casi completamente instalada....ahh hogar dulce hogar... aprovechando que mi madre había ido a sus clases de autoconocimiento femenino o descubrimiento tántrico, o algo así, (y que según mi padre le hacen profundamente feliz, aunque ninguno de los dos entendemos muy bien el motivo porque no sabemos realmente en qué consisten) yo me dispuse a empezar a guardar mi ropa en mi antiguo armario que, sorpresa, descubrí era sorprendentemente pequeño...yo no lo recordaba así, la verdad...pero como soy una chica con iniciativa, por algo soy licenciada en empresariales, empecé a buscar más espacio para guardar la ropa, porque al principio pensé en tirar algunas cosas pero ¿cuáles? no podía tirar ninguno de mis veinte pares de zapatos porque van a juego con sendos bolsos y ¿el traje de esquí?, solo lo había usado una vez y aunque jamás me llegué a poner los esquíes (para qué) estaba monísima paseándome a pie de pista desde el hotel a los diferentes bares y al súper, vamos como Antonio Banderas y Melanie en Aspen, porque acaso ¿alguien les ha visto a ellos o a la Victoria Beckham esa esquiando?.. yo he de decir que me paseo con esas botas que parecen de de astronauta con mucha más gracia que ellas, ...bueno que me desvío...uff.. qué complicado..bueno lo dicho a buscar espacio.. Con ese objetivo en la cabeza me dispuse a recorrer la casa. En el trayecto observé con asombro que mi perrito, del que había olvidado su existencia, seguía escondido bajo una mesa observando con cierto resquemor al gato, que sorprendentemente no le dejaba de mirar y se relamía la boca (no entiendo bien por qué) y los canarios seguían desde su jaula la escena sin perderse un detalle...me iba a dirigir a sacar al perro de debajo de la mesa para que dejara de ser tan rancio con el gato cuando de repente caí en la cuenta que tanto mis padres y mi abuela debían de tener espacio en sus armarios.. ellos seguro que no necesitaban tan desesperadamente el espacio como yo.. seguramente, pensé yo, debían de tener las cómodas y los armarios prácticamente vacíos y seguro que no les importaría compartir su espacio conmigo, total soy la hija pródiga adorada vuelta al hogar ¿no??,. Con esta idea me dispuse a indagar cuando descubrí dos cosas, la primera es que sorprendentemente los armarios de toda la casa estaban llenos, y la segunda es que mi abuela, que se supone está casi ciega, sorda y con alzheimer (quién lo diría) empezó a perseguirme y a gritarme que qué es lo que estaba haciendo cuando comencé a sacar parte de su ropa del armario...ahh abuelita, abuelita, qué linda, -Nada-, le dije, -veo que tú y mamá tenéis un montón de cosas inútiles que no usáis-, -¿quéee?, ¿cosas imbéciles??, oye a ver esa boquita-, contestó, -no, abuela, inútiles, inútiles- a lo que ella se quedó con la boca abierta sin saber qué pensar, ahh mi abuelita, qué linda... bueno pues al grano fue un trabajo arduo pero conseguí instalar todas mis cosas después de sacar ropa de mi abuela, de mi madre y de mi padre que consideré no la iban a echar mucho en falta como por ejemplo ropa interior, abrigos (total estamos en marzo y el verano lo tenemos a la vuelta de la esquina) vestidos, trajes, blusas y zapatos..
Siempre me he considerado súper solidaria y consciente del mal ajeno, así que con las mismas cogí toda esta ropa y la tiré en un contenedor de esos del tercer mundo.. Dios que bien se siente una cuando ayuda a los demás... y es tan fácil y requiere tan poco esfuerzo hacerlo.... Estaba yo centrada en estos pensamientos mientras metía la llave en la cerradura de la puerta cuando oí a mi madre gritar -¡Lolaaaaa! ¿Qué hace tu ropa en mi armario?-
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¿20 pares de zapatos? ¡¡¿¿SOLO??!!
ResponderEliminarAficionadilla...
I NEED MORE CHAPTERS OF THIS
ResponderEliminarF***ING CRAZY GIRL!!! OR I'LL DIE...
you choose...
♥Fae Lurvin♥