Sí, si, siento el retraso... La verdad es que me he pensado muy mucho contaros lo siguiente, pero bueno, total, realmente no sabéis quién soy ¿no?..
Pues resulta que mientras espero que me llamen en septiembre del restaurante para empezar el periodo de prueba, dedico la mayor parte de mi tiempo a básicamente no hacer nada. Mi madre dice que prefiere seguir haciendo todo el trabajo de casa ella sola porque le sale más barato ya que de otra forma no ganaría para comprar ropa o reponer vajilla. Eso se traduce en que me paso el día viendo la televisión, tanto, que me van a salir raíces un día de estos. Eso sí la veo a una distancia adecuada porque quiero evitar que las radiaciones emitidas por el aparato me cierren los poros y amarilleen el precioso tono oliva de mi piel, obviamente. Aunque ahora que lo pienso, no sé si será peor el remedio que la enfermedad porque la mayor parte del tiempo tengo que mantener los ojos entrecerrados para verla bien y creo que eso para mis patas de gallo no es nada bueno, además de parecer salida de la película "Tigre y Dragón".
Bueno al lío...Estaba yo viendo la tele a eso de las 2 a.m. cuando aparece ante mis ojos un aparato de esos que ninguna reconocemos tener pero que el 99,9 por ciento de la población femenina posee, y como yo no quiero ser distinta al resto, me dejo llevar y escucho las ventajas del invento. El "electrodoméstico" viene acompañado por un montón de de aplicaciones: gel, pilas, libro explicativo sobre cómo mejorar sus funciones, una guía de uso y precauciones, un cómodo estuche de viaje discreto y funcional, para que pase desapercibido, y una fundita a juego de fieltro para que vaya el aparato como un rey...
Bien sabe Dios que nunca he necesitado este tipo de chismes para nada, pero desde que rompí con mi novio porque, vamos a decir, una servidora raspaba los dinteles de las puertas cuando pasaba por debajo, empiezo a notar ciertas necesidades fisiológicas poco atendidas...
El hecho es que me decidí, marqué el número y me escondí tras el sofá (no era por vergüenza nooo.. era porque no quería despertar a nadie) para poder hablar bajito. Yo suponía que la transacción telefónica iba a durar escasamente cinco minutos pero...no.. Primero estuve en espera con una musiquita que no era precisamente "Las cuatro estaciones" de Vivaldi sino más bien "Quiero hacerlo contigo esta noche" de Pereza.. En cierto modo una elección bastante acertada.. Cuando pensaba que no me iban a atender y estaba toda emocionada cantando bajito la canción y haciendo los coros, una señorita, con un tono de voz que parecía como si informara por megafonía a los clientes de un supermercado las ofertas del día, me pregunta que qué es lo que quiero. Yo empiezo a tragar saliva y digo "Pues..el Machote 2000...", "Estupendo" me dice, "Lo quiere con el pack Orgasmo total o con el Simplemente tuyo", "¿Pack? ¿qué pack?" contesto.. "Sí, el pack especial u Orgasmo total añade al pack Simplemente tuyo un aceite corporal, un cd de música y un pequeño vibrador para el bolso con mando a distancia..", "No, no el normal" (tampoco estoy tan necesitada) contesto.
Pues resulta que mientras espero que me llamen en septiembre del restaurante para empezar el periodo de prueba, dedico la mayor parte de mi tiempo a básicamente no hacer nada. Mi madre dice que prefiere seguir haciendo todo el trabajo de casa ella sola porque le sale más barato ya que de otra forma no ganaría para comprar ropa o reponer vajilla. Eso se traduce en que me paso el día viendo la televisión, tanto, que me van a salir raíces un día de estos. Eso sí la veo a una distancia adecuada porque quiero evitar que las radiaciones emitidas por el aparato me cierren los poros y amarilleen el precioso tono oliva de mi piel, obviamente. Aunque ahora que lo pienso, no sé si será peor el remedio que la enfermedad porque la mayor parte del tiempo tengo que mantener los ojos entrecerrados para verla bien y creo que eso para mis patas de gallo no es nada bueno, además de parecer salida de la película "Tigre y Dragón".
Bueno al lío...Estaba yo viendo la tele a eso de las 2 a.m. cuando aparece ante mis ojos un aparato de esos que ninguna reconocemos tener pero que el 99,9 por ciento de la población femenina posee, y como yo no quiero ser distinta al resto, me dejo llevar y escucho las ventajas del invento. El "electrodoméstico" viene acompañado por un montón de de aplicaciones: gel, pilas, libro explicativo sobre cómo mejorar sus funciones, una guía de uso y precauciones, un cómodo estuche de viaje discreto y funcional, para que pase desapercibido, y una fundita a juego de fieltro para que vaya el aparato como un rey...
Bien sabe Dios que nunca he necesitado este tipo de chismes para nada, pero desde que rompí con mi novio porque, vamos a decir, una servidora raspaba los dinteles de las puertas cuando pasaba por debajo, empiezo a notar ciertas necesidades fisiológicas poco atendidas...
El hecho es que me decidí, marqué el número y me escondí tras el sofá (no era por vergüenza nooo.. era porque no quería despertar a nadie) para poder hablar bajito. Yo suponía que la transacción telefónica iba a durar escasamente cinco minutos pero...no.. Primero estuve en espera con una musiquita que no era precisamente "Las cuatro estaciones" de Vivaldi sino más bien "Quiero hacerlo contigo esta noche" de Pereza.. En cierto modo una elección bastante acertada.. Cuando pensaba que no me iban a atender y estaba toda emocionada cantando bajito la canción y haciendo los coros, una señorita, con un tono de voz que parecía como si informara por megafonía a los clientes de un supermercado las ofertas del día, me pregunta que qué es lo que quiero. Yo empiezo a tragar saliva y digo "Pues..el Machote 2000...", "Estupendo" me dice, "Lo quiere con el pack Orgasmo total o con el Simplemente tuyo", "¿Pack? ¿qué pack?" contesto.. "Sí, el pack especial u Orgasmo total añade al pack Simplemente tuyo un aceite corporal, un cd de música y un pequeño vibrador para el bolso con mando a distancia..", "No, no el normal" (tampoco estoy tan necesitada) contesto.
Cada vez yo me empiezo a poner más nerviosa y avergonzada ¿es que esto no va a acabar nunca?. Mientras la telefonista teclea animosa los datos del pedido me dice en el mismo tono de supermercado "Por una pequeña suma más puede elegir entre cinco colores distintos rojo pasión, azul noche de luna, verde locura en el bosque, negro furia o el rosita que viene de serie"...Yo con la boca abierta no sé que contestar y balbuceo "El de serie". "Muy bien", contesta, "¿Cómo lo quiere pagar? Al contado, a plazos, con Visa, Mastercard, cheques de viaje o por transferencia bancaria..", "Con Visa", contesto. Y tras darle mis datos me dice "De acuerdo, lo recibirá en su propio domicilio en el plazo máximo de 15 días, le aconsejo que se encuentre en su domicilio porque si no lo dejaremos en casa de algún vecino. Buenas y calientes noches", y me cuelga dejándome con la boca abierta. ¿Os imagináis que lo recibiera un vecino o mi familia?? Los vecinos quizás no lo abrieran, aunque tengo una, que tela (ya os hablaré de ella), pero mi familia...uff.. menos mal que no salgo de casa hace días...
Pasaron los días y yo cada día estaba más nerviosa porque todo saliera bien y que fuera yo la que recibiera el envío. Cada vez que sonaba el timbre me lanzaba a la puerta como si mi vida fuera en ello, tanto era así, que el gato me bufaba y Carlitos se escondía bajo la mesa del salón, lugar que, por cierto, rara vez abandonaba...
Y llegó el día.. Yo en ese momento estaba discutiendo con mi madre sobre lo de siempre.. Que estoy malgastando mi vida, que tengo una carrera, que parezco una vagabunda, que su casa no es un albergue para indigentes, que no salgo hace días..etc.. Cuando de repente suena el timbre. Yo la dejo con la palabra en la boca y me dirijo a la puerta rauda y veloz, cosa que la enfureció aún más si cabe, y recojo mi paquete..
Pasaron los días y yo cada día estaba más nerviosa porque todo saliera bien y que fuera yo la que recibiera el envío. Cada vez que sonaba el timbre me lanzaba a la puerta como si mi vida fuera en ello, tanto era así, que el gato me bufaba y Carlitos se escondía bajo la mesa del salón, lugar que, por cierto, rara vez abandonaba...
Y llegó el día.. Yo en ese momento estaba discutiendo con mi madre sobre lo de siempre.. Que estoy malgastando mi vida, que tengo una carrera, que parezco una vagabunda, que su casa no es un albergue para indigentes, que no salgo hace días..etc.. Cuando de repente suena el timbre. Yo la dejo con la palabra en la boca y me dirijo a la puerta rauda y veloz, cosa que la enfureció aún más si cabe, y recojo mi paquete..
"¿Qué es eso?", pregunta mi madre, "Nada", contesto.. "Es que te gastas el dinero en tonterías y sin trabajo?? Debería darte vergüenza". Yo en eso suelto el paquete, lo pongo en la mesa del salón y sigo discutiendo con ella mientras mi abuela y mi padre ven la tele intentando escuchar algo...
De repente mi abuela levanta el brazo y dice con el aparatito en la mano totalmente desembalado "Pero qué figurita más linda es esta ¿la puedo poner en mi cuarto??" Los tres giramos la cabeza y la vemos agitando "mi electrodoméstico" en lo alto. Había abierto el paquete durante la discusión. Mi padre abre la boca, me mira a mí, mira a mi abuela, se le cae el mando a distancia, pero ni siquiera se mueve. Mi madre se queda en silencio sin saber que decir, y antes de que yo pudiera llegar a mi abuela para arrebatarle el chisme dice la mujer "Tiene un pequeño interruptor, es acaso ¿como las margaritas esas que se mueven con la música?"